lunes, 1 de marzo de 2010

¿Quién se pica?

Ayer fue 28 de febrero y como cada año la presidenta del Parlamento pronunció ante la Cámara su discurso institucional. El de ayer fue un discurso profundamente democrático de defensa de las instituciones constitucionales y del valor del propio Parlamento como Cámara de representación y espacio de consenso.

El de ayer fue un alegato contra la corrupción y contra la perversión y el descrédito de las instituciones. Ayer la presidenta nos recordó a los partidos políticos la necesidad del pacto y del entendimiento como manera de tirar hacia adelante del país y de nuestra tierra en un momento complicado como este. En el día de ayer la presidenta apeló a la responsabilidad y al patriotismo de todos, los partidos primero, para luchar contra la crisis. Y apostó por la política, sin dogmas, populismos, boicots ni crispación, sin mentiras ni oportunismos, como la mejor manera de resolver los problemas de los ciudadanos.

Sin embargo, de manera absolutamente increíble al PP de Arenas no le gustó. Ayer, de manera preocupante, el PP se manifestó por boca de su presidente contra todos los valores que califican una democracia. ¿Qué molestó a Arenas? ¿La defensa del diálogo o la lucha contra la crispación, la apelación al patriotismo o la defensa de la verdad como forma de hacer política, la solicitud de diálogo de la presidenta o la necesidad de defender las instituciones contra el juego sucio? ¿O quizás la denuncia de la corrupción política como perversión del sistema?

¿Se sintió aludido Arenas? ¿Se reconoció el PP en las denuncias de la presidenta? ¿Entiende la derecha que se debe hacer la política desde el odio, el rencor, la ausencia de diálogo, el populismo o desde la crispación? ¿O es que el PP andaluz ha mordido el ajo de la corrupción?



1 comentario:

Lorenzo dijo...

Quieren ganar, Mario. Como sea. A costa de lo que haga falta. Luego utilizarán la habitual poca vergüenza de culpar de todo a los demás y darle la vuelta a todo, con tal de no asumir sus responsabilidades. Creo en la alternancia política, pero cuando lo decidan las urnas, no con el juego sucio. Griñán lo va a tener difícil, pero espero y deseo que, esta vez, la izquierda se una, por el bien de Andalucía...